LOS
MEDIOS DE COMUNICACIÓN, FUNDAMENTALES
PARA LA COMPRENSIÓN ENTRE LOS HOMBRES
A
principios del pasado mes de mayo, previo al rezo del Regina Coelli y de la
celebración eucarística para conmemorar la Ascensión de Nuestro Señor
Jesucristo a los cielos, el Papa Benedicto XVI destacó la relevancia de los
medios masivos de comunicación, y como ejemplo expuso el gran impacto que
tuvieron la muerte y las exequias solemnes de su predecesor Juan Pablo II
Benedicto
XVI recordó que está próxima a celebrarse la 39 Jornada Mundial de las
Comunicaciones Sociales, para la cual S. S. Juan Pablo II eligió como tema
central «Los medios de comunicación: al servicio de la comprensión entre los
pueblos».
Refiriéndose a esta Jornada Mundial recordó
en la época actual de la imagen, los medios masivos de comunicación,
constituyen un recurso extraordinario para promover la solidaridad y el
entendimiento de la familia humana.
Esta herramienta es un «arma de dos filos»,
dependiendo del modo en que se utilice, puede ser instrumento para favorecer el
conocimiento recíproco y el diálogo.
Sin
embargo, también ha sido usada para alimentar el prejuicio y el desprecio entre
los individuos y los pueblos. Así, según el modo en que se emplee, puede
contribuir tanto a difundir la paz, como a fomentar la violencia.
En
este contexto, cabe recordar que la Iglesia Católica, siempre ha apelado a la
responsabilidad personal de quienes tienen el control de los mismos, para que
cumplan con la parte que les corresponde para garantizar en todo tipo de
comunicación:
Ø
Objetividad,
Ø
Respeto de la
dignidad humana; y
Ø
Atención al bien
común.
En conclusión los medios masivos de
comunicación, pueden consolidar los vínculos de amistad y de amor que son
signos del Reino de Dios en la historia; pues contribuyen a derribar las
murallas de hostilidad que dividen a la humanidad.
Si
alguno de nosotros está involucrado en esta actividad, esta obligado a
concientizarse sobre su gran responsabilidad, y los efectos que un uso
descuidado o malintencionado de los mismos, pudiera tener en nuestros
semejantes.
Desarrollado por el
Congregante Mariano Alfonso de Jesús Marín González, inspirado en una
reflexión de Su Santidad Benedicto XVI del domingo 8 de mayo del 2005.