BREVES MARIANAS
UNA
ORACION QUE TIENE DIECISIETE SIGLOS:
La
oración más antigua que se conoce a la Virgen
María (después del Avemaría) se halló en un papiro
del siglo III, y dice así: «Bajo tu amparo nos acogemos
Santa Madre de Dios. No desprecies las oraciones que
te dirigimos en nuestras necesidades, antes bien, líbranos
de todo peligro, oh Virgen Gloriosa y Bendita». Mil setecientos 1.700
años llevamos los cristianos rezando esta bella oración.
SAN
JUSTINO
(siglo segundo) es el primero en hacer la comparación
entre Eva y María (Citada en el Concilio Vaticano
II) Dice: Jesucristo se hizo hombre por medio de la Virgen a fin de que la
desobediencia de Adán fuera
perdonada.
Eva
atendió a la serpiente, ángel infernal, y
con su desobediencia trajo muerte. María al anuncio del ángel Gabriel de que
concebirla por obra de Espíritu Santo, respondió: "He aquí la esclava
del Señor, hágase
en mí según tu palabra", y nació de Ella Aquel por quien
Dios arruinó el imperio de Satanás".
Eva
atendió al ángel infernal y con su desobediencia atrajo
la muerte. María al anuncio del ángel Gabriel respondió: "He aquí la esclava del Señor", y con su obediencia
trajo al mundo al que da la vida.
SAN
IRENEO
(muerto el año 202) es discípulo de San
Policarpo que era discípulo inmediato del Apóstol San
Juan, dice: "María
Virgen se mostró obediente, al responder al ángel:
"Hágase en Mí, según tu palabra", y con esto trajo al mundo Aquel
que es la Vida del mundo; en cambio Eva
se mostró desobediente y por eso atrajo la muerte sobre
todo el genero humano".
"El
nudo formado por la
desobediencia de Eva no ha podido ser desatado sino por
la obediencia de Maria. Lo que Eva ató por su incredulidad,
María lo desató por su fe".
SAN
CLEMENTE DE ALEJANDRIA
(muerto el año 211)
afirmó que la Virgen María se parece a
la
Sagrada Biblia
en que trajo al mundo la Palabra de Dios.
SAN
EFRÉN
(muerto
el año 373) Nació en Mesopotámia,
es el primer poeta
de la
Virgen. supo descubrir la acción tan benéfica
que ejerce la Madre de Cristo en nosotros sus devotos. Canta
en sus versos las bellas experiencias de
quienes le rezan a la Virgen Santa. Este altísimo poeta
le cantó así a la Madre Celestial ya en aquel siglo lejano:
Tú
eres la más pura en el alma y en el cuerpo.
Tú
sobrepasas
en castidad, en pureza y en virginidad a todas las
creaturas.
Tú
eres la morada o sagrario de la gracia del
Espíritu Santo.
Sobrepasas
aún a los seres angélicos en
pureza y santidad.
Heme
aquí que yo, manchado en mi
alma y en mi cuerpo por los vicios de mi vida impura y
llena de pecado, me postro ante Ti.
Purifica
mi espíritu
de sus pasiones, santifica y dirige mis pensamientos errantes
y ciegos.
Dirige
y domina mis sentidos; líbrame de la
detestable e infame tiranía de las
inclinaciones
y pasiones
impuras,
Anula
en mí el poderlo del pecado,
y concede la sabiduría y la prudencia a mi espíritu en
tinieblas, para que me corrija de mis faltas y de mis caídas,
Para
que libre de las tinieblas del pecado, sea digno de glorificarte,
de cantarte libremente a Ti que eres la verdadera
Madre de Cristo Dios Nuestro.
Luz
Verdadera de este mundo, pues
con Él y por Él, Tú serás bendecida
y glorificada por las creaturas visibles e invisibles, ahora
y siempre por los siglos de los siglos. Amén.
El
mismo SAN EFRÉN compuso ya en el año 333, en verso, una lista
de los más bellos títulos que los cristianos han reconocido
en la Madre Santísima. El descubre que la bondad
de Dios entiende bien la necesidad que tiene nuestro
corazón de encontrar en la vida espiritual una madre,
así
como la que tuvimos en la vida material.
Sabe
que el Salvador es también Juez, mientras que María es solo misericordia, y
por tanto nos atrae con gran esperanza
de salvación. Estos son los títulos que
SAN
EFRÉN recogió de
lo que pensaba de la Virgen María:
"Señora
Nuestra Santísima, Madre de Dios, llena de
gracia: Tú eres la gloria de nuestra
naturaleza humana, el canal por donde
nos llegan los regalos de Dios. Eres el ser mas poderoso
que existe, después de la Santísima
Trinidad; la Mediadora de todos
nosotros ante el Mediador que es
Cristo; Tú eres el puente misterioso que
une la tierra con el cielo, eres la
llave que nos abre las puertas del Paraíso; nuestra Abogada, nuestra intercesora.
Tú eres la Madre de Aquel que es el ser más misericordioso y más
bueno. Haz que nuestra alma llegue a ser digna de estar un día a la derecha de tu Único Hijo Jesucristo. Amén.
SANTO
TOMAS DE AQUINO
era
un gran devoto de la Virgen
Maria.
En el margen de muchas paginas de sus escritos
anotaba "Ave Maria". Frecuentemente la invocaba diciendo: "Trono
de la Sabiduría. Rogad por nosotros".
Él, hizo una magistral explicación del Ave María;
le pedía que le consiguiera la asistencia del Espíritu Santo,
y en verdad que se la obtuvo, porque uno de los más preciosos regalos que Nuestra Señora le concede a
sus devotos es una gran infusión del Espíritu Divino.
Una
de las gracias más preciosas que la Virgen obtuvo
para Santo Tomás, fue una gran fortaleza para mantenerse
totalmente puro hasta el último momento de su vida.
A Ella le había consagrado su pureza, y Ella le ayudó a defenderla
victoriosamente.
SAN
BERNARDINO
fue el más
famoso orador de su siglo y tenía que
predicar en las plazas porque en ningún templo
cabía la gente que deseaba escucharlo. Cuando predicaba
acerca de su devoción a la Madre de Jesucristo, parecía un ángel y sus
palabras tenían una impresionante fuerza
que llegaba hasta los corazones mas fríos. El acostumbraba repetir: "La devoción a la Virgen os ha salvado
de muchas desgracias. Ella ha orado a Dios en favor vuestro
y os dice : "Yo os he sustraído
de muchas tribulaciones. Sed, pues,
agradecidos". Cuando Ella reza por
Ti, Dios «siempre la atiende».